- Oscar a la Mejor Película: lista con todas las ganadoras
- 105 películas de suspenso y misterio que tienes que ver
- Las 50 mejores películas de los años 90, ordenadas
A comienzos de la década de los 90, el director Jonathan Demme sacudía el panorama cinematográfico con ‘El silencio de los corderos’ (1991), un filme que revolucionó el género del thriller psicológico y se convirtió en un fenómeno cultural inmediato. La película narra la colaboración entre una joven cadete del FBI, Clarice Starling, interpretada por Jodie Foster y un psiquiatra caníbal encarcelado, el Dr. Hannibal Lecter, interpretado por Anthony Hopkins, en la búsqueda de un asesino en serie conocido como Buffalo Bill. La cinta arrasó en los Premios Oscar al conseguir los cinco galardones principales: Mejor película, MEjor director para Demme, Mejor actor principal para Hopkins, Mejor actriz principal para Foster y Mejor guion adaptado para Ted Tally, un logro al alcance de muy pocos filmes en la historia del séptimo arte.
La dinámica entre Hannibal Lecter y Clarice Starling constituye el eje central del filme. Anthony Hopkins interpreta a Lecter, un brillante psiquiatra y asesino en serie que combina una refinada educación con una naturaleza depredadora. Por su parte, Jodie Foster encarna a Starling, una agente novata con mucha determinación que debe enfrentarse a sus propios traumas mientras intenta ganarse la confianza de Lecter para que le ayude a resolver su truculento caso. Sus encuentros en la prisión, separados por un cristal, propiciaron algunos de los diálogos más intensos de la historia del cine.
Lo que pocos espectadores saben es que esa tensión entre los personajes traspasó la pantalla de una manera peculiar. Durante una entrevista que tuvo lugar en el famoso programa ‘The Graham Norton Show’ de la cadena británica BBC en el año 2016, el presentador quiso interrogar a la actriz por la leyenda que existe alrededor del rodaje de la película que dice que ninguno de los dos protagonistas tuvieron contacto durante el rodaje. Foster confirmó este hecho: “No, nunca hablé con él. Me daba miedo. El primer día tuvimos una lectura, hicimos una lectura de guion, y al acabar no quise volver a hablar con él, estaba aterrada. Y después, al hacer la película, él siempre estaba detrás del cristal, en su celda. Y al día siguiente igual, él estaba a un lado y yo al otro, y llegamos al final de la película y nunca tuvimos una conversación”. Norton quiso insistir a la actriz sobre este extraño hecho, ya que no es habitual que los protagonistas de una película no tengan ningún tipo de interacción durante los rodajes, y la actriz no pudo ser más clara: “Nunca nos cruzamos porque le evitaba”.
La revelación cobra un matiz especialmente irónico al conocerse las sensaciones que Hopkins tuvo durante la primera toma de contacto del proyecto: “Tan pronto como vi ese guion supe que esta era una de esas películas especiales. No sé por qué, era solo un instinto. Nunca había oído hablar del libro. Nunca había oído hablar de su autor, Thomas Harris. Leí el guion y me dijeron que Jonathan Demme la iba a dirigir, pero yo tampoco había oído hablar de él. Entonces vi ‘Casada con todos’ (1988) y ‘Algo salvaje’ (1986), que me pareció una película estupenda. Y teníamos un gran elenco: Jodie Foster. Sabía que era algo bueno. Esa era la única certeza que sabía que iba a funcionar. Recuerdo mi primer encuentro con Jodie en Nueva York, para leer el guion completo. Jodie acababa de ganar el Oscar por ‘Acusados’ (1988) y quedé bastante impresionado con esta maravillosa y joven actriz. Yo estaba un poco intimidado, un poco callado, tímido... ¡No me di cuenta de que ella sentía lo mismo!”