Uno pensaría que, después del doblete del último año, de asaltar la taquilla secuestrando un autobús por la dignidad de un barrio obrero y de alzarse con uno de los cabezones más codiciados entre los ganadores de los Premios Goya 2024, Eduard Fernández se lo tomaría con calma. "¿Es hora de dejar de hablar de 'El 47' y 'Marco'?", le pregunta Fotogramas antes de empezar la entrevista. "Ahí estamos, dejándolo, dejándolo...", responde en mitad de la calle Alcazabilla, punto neurálgico y cruce de caminos de guiris en busca de 'pescaíto' frito y de cinéfilos engalanados con acreditaciones que estos días asedian el Festival de Málaga 2025, donde Eduard Fernández ha presentado 'El otro', un desolador (y muy filosófico) cortometraje que supone su primer trabajo como director y que, además, protagoniza. Con la vista puesta en otros proyectos como 'Anatomía de un instante', la nueva serie de Movistar Plus+ sobre el Golpe de Estado del 23-F basada en la novela de Javier Cercas y en la que el actor dará vida a Santiago Carrillo, el Eduard Fernández aspirante a cineasta debuta en la dirección con una historia que indaga en la sordidez del alma humana y que se zambulle en las miserias de las adicciones y en los estragos de la soledad de un hombre perdido que trata de recomponerse buscando a su niño interior.

¿Cómo es estar pendiente por primera vez de la cámara y seguir saliendo delante de ella?

No varía mucho. He rodado muchas películas ya, estoy acostumbrado. Tenía claro cómo lo quería rodar. He contado con Kiko de la Rica, director de fotografía. Uno sabe, a medida que hace muchas películas, que una película es un equipo. Había que rodearse bien. Estaba mi hermana, Susana Fernández, al frente de la dirección de arte y ha hecho una maravilla… tenía un buen equipo. Es bonito hacer un corto a mi edad después de haber rodado tanto porque vuelves a los inicios de todo. A rodar con poco presupuesto, con lo que tengas y aquí estoy en Málaga presentando un corto, volviendo a empezar.

¿Habías grabado antes alguna cosa por tu cuenta, algo que no haya trascendido o no haya visto la luz?

Nada, en la escuela hace veinte años...

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¿De dónde nace ese personaje que vemos en ‘El otro’, abandonado al alcohol y a las adicciones y que siente que alguien le está persiguiendo?

Esto nace de una imagen que yo tenía en la cabeza, que es una imagen que vemos prácticamente al final del cortometraje, la de un hombre corriendo que se persigue y huye de sí mismo por el desierto. Tuve que construir todo lo anterior para justificar esa imagen. La adicción es un buen tema y está bien hablar de ella, es una enfermedad mental que conozco bien. Y creo que está bien narrada la forma en la que, poco a poco, vamos viendo cómo todo se complica y el hombre va dando la espalda a un fantasma. Yo creo que los peores fantasmas son aquellos a los que damos la espalda, porque dar la espalda a un problema termina convirtiéndose en un fantasma y cuanto más le das espalda, más grande se hace el fantasma. Hasta que un día habría que decidir mirarlo de frente y mirarse uno cara a cara... Y eso cuenta el corto, cómo uno hace una travesía del desierto hasta mirarse francamente a la cara y abrazar al niño que todos llevamos dentro y que, a veces, está un poco herido.

¿El niño interior que todos llevamos dentro sigue estando con Eduard Fernández? ¿Dialogas alguna vez con él?

Dialogo mucho con ese niño y con mi hija real también, pero a ese niño hay que acariciarlo y acunarlo, porque a veces está algo herido y no lo miramos. Es cuestión de darle la mano y decirle “tranquilo, va a ir todo bien”.

Y eso no significa sufrir el síndrome de Peter Pan...

Puede tener algo que ver, el no crecer con el no darle la mano a ese niño y ver que eres un adulto y que la vida ha ido pasando. Pero tiene que ver sobre todo con responsabilizarse de uno mismo. Es bueno hacerse responsable de uno porque es la única manera que tenemos de cambiar y de mejorar.

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'El otro' (Eduard Fernández, 2025)

¿Hay mucho de ti en ese personaje abandonado que vemos en 'El otro'?

Hay de mí, pero no solo de mí. No es un biopic, pero evidentemente hay cosas de mí y también cosas de gente que conozco: la soledad absoluta de una casa cuando nadie te ve, cuando estás pasando un momento malo y qué ocurre en esa soledad íntima que nadie comparte. Se trata de compartir esa soledad y, en este caso, a un nivel muy extremo para justificar que uno salga de casa huyendo de sí mismo.

¿A veces has sentido perseguir algo y que resulte inútil alcanzarlo?

Sí, pero generalmente es un fantasma y, cuando le miras de frente, las cosas se aclaran y puedes asumirlo. Da mucho más miedo un fantasma de las cosas que la cosa en sí misma.

'El otro' está impregnado de un sentimiento absoluto de soledad, una de las pandemias invisibles de nuestro tiempo. ¿Es algo a lo que Eduard Fernández le tenga miedo?

    No, en este caso, la soledad tan brutal del personaje de 'El otro' de alguna manera se la provocaba él también respecto a su vida. Yo creo que, si uno enfrenta los problemas que tiene o los comparte, esa soledad se puede disipar. En todo caso, el cortometraje va sobre la soledad más absoluta y cómo la solución está en hacerse responsable de lo que uno siente, de cómo uno está para abrirse al mundo, contarse y compartir. Una soledad compartida ya no es tan soledad.

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    Getty Images

    ¿A qué le tiene miedo entonces Eduard Fernández?

      A mí mismo (ríe). Cada uno consigo mismo... ¿Qué me da miedo? No saber gestionar las cosas, no saber enfrentarme, no saber mirarme, tener vergüenza de mí. Todos esos “yoes”. Si uno se abre y dice: “mira, es lo que hay”, pues al final nadie está tan mal.

      Durante una escena de 'El otro', hay una imagen muy críptica en la que tu personaje se mira en el espejo y el reflejo que le devuelve le está dando la espalda. ¿Es algo que has sentido alguna vez?

        Era una imagen que yo quería sacar en la película y que forma parte de un cuadro de Magritte que me encanta y, de alguna manera, es alguien que no se atreve a mirarse al espejo, no tiene reflejo en el espejo porque el reflejo del espejo está de espaldas hasta que uno se atreve a mirarse de frente.

        magritte cuadro espejo moma
        MoMA

        El cortometraje se lo dedicas a tu hija Greta, "por todo el amor" dado. ¿Qué es el amor para Eduard Fernández?

        El amor a una hija bien entendido es incondicional y debería serlo. El amor hacia un hijo es para siempre, el “todo y todo el rato”. Ahora me estoy acordando de un problema que se trata muy poco y que, a pesar de todo lo que estamos hablando del tema, no está evolucionando nada: los abusos a los niños y a las niñas pequeñas. Me parece una auténtica aberración y sigue ocurriendo en las familias, es algo muy difícil de abordar, pero algún día habría que hacerlo porque hay muchos jueces que archivan los casos sin prestar atención y eso es una auténtica barbaridad.

        También se lo dedicas a una serie de personas por "enseñarte un camino"...

        "Caminante no hay camino, se hace camino al andar", dijo el poeta, así que leamos al poeta.

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        'El otro' (Eduard Fernández, 2025)
        Headshot of Javier Díaz-Salado

        Se perdió una mañana de instituto para ver el final de ‘Perdidos’ y, aunque la leyenda cuenta que está en FOTOGRAMAS por sus tortillas de patata, la realidad es que lleva en la revista desde 2016 como “el chico de los vídeos”. Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, un día se cansó de vivir entre muggles y, antes de que ‘Cinema Paradiso’ y ‘El espíritu de la colmena’ despertaran su fascinación por el séptimo arte, decidió (no) crecer imaginando su infancia entre hobbits y jedis. Vive enamorado de Emma Watson y Michael Scott, y está convencido de que su cima en la vida ha sido, es y será decirle a Viggo Mortensen en un ascensor que todavía guarda una figura de acción de Aragorn.