“Pero... ¿viste la boluda?” La sangre argentina y española que corre por las venas de Anya Taylor-Joy (Miami, 1996) se manifiesta, hablando en castellano de manera cómplice con quien esto escribe, que se ha presentado como enviado de FOTOGRAMAS, tras haber tenido la actriz un desencuentro con una periodista alemana que le recriminaba haber interpretado un rol como el de la Emma Woodhouse de la novela de Jane Austen, según ella una mujer sumisa que poco hace por la lucha del feminismo. “No debe de haber entendido ni al personaje en la película o en el libro”, se desahoga Anya. “Es lo que le he contestado: ser feminista hoy, en el siglo XXI, es muy fácil. Sin embargo, prueba a serlo en el XIX. Prueba a ser Jane Austen, a ser una mujer escritora. Intenta ser Emma, que pese a lo de su ideal sobre el matrimonio es alguien que maneja su vida, que es independiente. Me he enfadado mucho. Así es imposible la unidad. Pero, bueno, no voy a pagarlo contigo, que encima comentabas antes que te ha encantado la película”.

La imperfección es bella

Anya, la menor de seis hermanos y a la que no cuesta nada imaginar marcando territorio en una familia numerosa –“Si no te peleas con los tuyos ¿con quién mejor vas a hacerlo?”, ríe con expresión desenfadada. “Competitividad... Búscate la vida siendo la pequeña en casa”–, dice la verdad, sin polígrafo ni nada: Emma, la versión dirigida por Autumn de Wilde, le ha encantado al firmante de estas líneas, así que parece que todo va a ir bien con la joven actriz. Prosigue entonces, en castellano, la entrevista, y quien se diera a conocer internacionalmente gracias a La bruja (Robert Eggers, 2015) continúa defendiendo su personaje en esta nueva versión de Emma: “Es intemporal, nos habla de diferentes maneras según cada generación de lectoras o lectores. Ni es un estereotipo ni alguien unidimensional. Por eso funciona tan bien en cada adaptación, sea clásica o sea la deliciosa Clueless (Fuera de onda) (Amy Heckerling, 1995), que es la que Autumn de Wilde, la directora, ha tomado aquí como referente. Emma es imperfecta, y la imperfección es maravillosa. No solo en un personaje que debes interpretar, sino en la vida. La imperfección nos hace humanos y mejores”.

anya taylor joy
Jacopo Raule//Getty Images

En el principio...

Tal vez sí que imperfecto fuera su rol en la citada La bruja, el film que nos la descubrió y del que solo tiene alabanzas: “Es una película que todavía es rica y nueva cada vez que vuelves a verla, y lo hago mucho, casi un par de veces al año. Todo en ella es fascinante, y mi personaje es de una riqueza que no acabas de descubrir y saborear del todo en un único visionado”. Debutar así en el cine no suele suceder. Con temor a que el buen rollo en la entrevista desaparezca, nos atrevemos a puntualizar que su debut fue un año antes con Vampire Academy (Mark Waters, 2014), aunque en una aparición casi de visto y no visto. “¿Viste eso?”, pone cara de divertido asombro la actriz. “¡Pero si ni salgo! No, no, quiero olvidarme de ello. De hecho, te lo confieso, a veces estoy tentada de entrar en IMDb y borrarla de mi filmografía... ¡pero no sé cómo se hace!”

“Haz conmigo lo que quieras”

Esto es lo que le dijo a Eggers, su descubridor en La bruja y con el que Anya Taylor-Joy ha vuelto a trabajar en The Northman, épica crónica vikinga situada en el siglo X que promete sangre, atavismo, folclore extraño, runas e interpretaciones de lujo dentro de un reparto liderado por la actriz y que completan pesos pesados como Nicole Kidman, Ethan Hawke, Alexander Skarsgård y Willem Dafoe. “¡Por fin vamos a volver a repetir juntos!”, desborda el entusiasmo a Anya. “¿Has visto El faro? La mejor película del año pasado, y sin discusión. ¿No me lo vas a discutir, verdad? (risas). Porque era una historia de dos hombres, y el sentido de mucho de lo que les sucede es precisamente porque lo son, que si no, si hubiese habido una posibilidad de que el papel de Robert Pattinson o Willem Dafoe fuera el de una mujer, allí me habría plantado. ¡Con pedos incluidos!” Las risas son ahora mutuas, de la joven entrevistada y del entrevistador, quien no se imagina a Taylor-Joy con ventosidades de por medio. “¿Sabes una cosa? Huyo de la etiqueta de chica guapa. Primero porque no lo soy; soy, digamos que rara, pero adoro serlo y pasar de un proyecto a otro haciendo bandera de ello, de lo imperfecto”.

anya taylor joy caracterizada como beth harmon en una escena de la serie de netflix gambito de dama
Netflix


Todo está conectado

“Para mí, cada proyecto tiene que ver con lo que he hecho antes. No es que exista un modelo preestablecido. Cada película me ha dado algo que intento reutilizar o aprovechar en la siguiente. Por ejemplo: la Gina Gray de Peaky Blinders me ha ayudado a enfrentarme a un papel que se desarrolla de manera seriada en televisión”. De la pequeña pantalla, medio que no le es ajeno, hablamos pues. La virtuosa del ajedrez Beth Harmon en Gambito de dama, la miniserie que la actriz estrenó, con muchísimo éxito, el pasado noviembre en Netflix, vuelve a ser un personaje complejo cuya aparente fragilidad y actitudes cerebrales, frías, esconden un universo interior convulso. “Ahora que se ha visto la serie entenderás mi entusiasmo y por qué Beth, esa estrella del ajedrez, me ha fascinado tanto. Trabajar con Scott Frank, que desarrolló el proyecto y dirige todos los episodios, me ha recordado a cómo es hacerlo con alguien como Robert Eggers. Recomiendo encarecidamente que quienes vayan a ver la serie, o la hayan visto ya, lean la novela, de Walter Tevis, en la cual se basa. Si ya es difícil conseguir que una partida de ajedrez resulte apasionante en imágenes, imagínate solo con las palabras, y la novela lo consigue”.

Vínculo español

“Soy más argentina, ¿sabés?, pero España me vuelve loca”. Visitas a festivales aparte –“¿Conoces a alguien del Festival de San Sebastián que me vuelva a invitar?”–, su conexión española es El secreto de Marrowbone (Sergio G. Sánchez, 2017) donde ya coincidía con quien es su compañera (“Pareja cómica, como en una screwball comedy de chicas”, puntualiza divertida Taylor-Joy) en Emma, Mia Goth. “Guardo un muy buen recuerdo del rodaje y también de la película. Soy una amante del género fantástico y terrorífico y esa era una muestra muy europea, muy de relato de Henry James y con un tratamiento entre la delicadeza del cine de autor y una producción de la Hammer. Precisamente por eso, porque parecía más británica que española, me muero por trabajar en un proyecto que sea sobre cosas españolas. Diré algo que seguro que no habrás escuchado nunca a una actriz no española: ¡ojalá me llamara Pedro Almodóvar!”.

anya taylor joy
Michael Tran//Getty Images


En mundos extraños

“Me siento cómoda en ellos”. Lo entendemos: los títulos que han ido apareciendo en esta distendida conversación en un hotel londinense, su trabajo poniendo voces en el revival seriado de Cristal Oscuro también para Netflix el año pasado o la superheroica (“Supertorturada más bien”, vuelve a interrumpir acertadamente) Illyana Rasputin, o lo que es lo mismo, Magik, en Los nuevos mutantes (Josh Boone, 2020), film –reivindicable, pese al traspiés comercial, mezcla entre cine de terror adolescente y pirotecnia Marvel– que nos llegó, tras un accidentado rodaje, pausas, vuelta al set para filmar escenas adicionales y retrasos, a finales del pasado agosto. Mucho mejor le fue en la piel de Casey Cooke, su memorable papel en dos joyas de M. Night Shyamalan: Múltiple (2016) y Glass (Cristal) (2019). “Si eres fan del género y recibes la llamada del autor de El sexto sentido, El bosque y El protegido... ya no puedes ser más feliz y afortunada. Fue un placer formar parte del universo de Shyamalan”.

Futuro furioso

“La vida es una imperfecta sorpresa. Quiero dejarme sor- prender por ella”, repite como un mantra Anya Taylor-Joy. Esta charla tuvo lugar a principios del olvidable 2020, que sí que fue una imperfecta sorpresa para la humanidad. Al poco se conocía que la actriz se hacía con el rol de Imperator Furiosa en la precuela de Mad Max: Furia en la Carretera (2015), nuevamente dirigida por George Miller y heredando el rol de Charlize Theron. Junto a ella estará Chris Hemsworth y promete ser el film que haga de ella la estrella de acción definitiva. ¿Cómo se lo podría tomar? Suponemos que bien aunque “ni me veo ni quiero ser una estrella. ¿Qué es eso? ¿De qué sirve? Tengo 25 años, solamente quiero divertirme interpretando, sea en un drama o en un blockbuster con tiroteos, explosiones y persecuciones automovilísticas”.

Este reportaje aparece publicado en el número de FOTOGRAMAS de enero de 2021.

anya taylor joy en la portada de fotogramas de enero de 2021
FOTOGRAMAS