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Dirección: Mary Harron
Reparto: Christian Bale, Jared Leto, Reese Witherspoon, Samantha Mathis, Willem Dafoe, Josh Lucas, Chloë Sevigny, Justin Theroux
Título en V.O: American Psycho
Nacionalidad: USA Año: 2000 Duración: 97 Género: Terror Color o en B/N: Color Guión: Mary Harron, Guinevere Turner Fotografía: Andrzej Sekula Música: John Cale
Sinopsis: Se exfolia, se hidrata, se ducha, se perfuma, se muscula, bebe, come, reserva mesas en restaurantes imposibles (por perfectos) y mata. Todos esos verbos conjuga Patrick Barteman (Christian Bale), otro de los yuppies de 27 años empleado en la jungla de Wall Street cuyo concepto de la competitividad gira alrededor de quién es el colega que tiene la mejor tarjeta de visita.Rodeado de individuos que lo confunden con otro -todos son intercambiables: gomina, coca, trajes de Hugo Boss o Cerruti-, se ve obligado a llenar su vacío con sus impulsos homicidas. Vagabundos, prostitutas, amantes y un compañero de trabajo pasarán por su cuchillo sin otro motivo que el de la infinita banalidad del mal.

Crítica

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Desde los títulos de crédito de "American Psycho", que transforman lo que podría ser un chorro de sangre de ecos pollockianos en uno de esos platos de nombre impronunciable que gustan adornar las cartas de restaurantes de moda, Mary Harron está pintando un malvado, didáctico trampantojo con diferentes niveles de lectura. De lejos, veremos la crónica social de una época de maniquíes y esclavos de la estética, la década de los 80, que se parece mucho -démosle color y sustituyamos la cocaína por el ácido- a la tenebrosa y arrogante factoría Warhol de la notable Yo disparé a Andy Warhol y, por extensión, a un universo poblado por los hermanos menores de Patrick Bateman, tiburones de la industria del cine que han torturado sobremanera a la Harron antes de que su adaptación de la excelente, polémica novela de Bret Easton Ellis viera la luz.A media distancia y de perfil, este trampantojo es, también, una comedia grotesca, en la que yuppies que se confunden unos a otros como cadáveres sin etiqueta se tiran de los pelos por tener la mejor tarjeta de visita de Wall Street. El humor hiperbólico es el modo en que Mary Harron ha querido traducir el perturbador y finalmente cómico baño de sangre en que se sumergían Ellis y su personaje. En la película, los asesinatos son elusivos o no existen, y la voluntariamente reiterativa estructura de la novela -con sus rituales cosméticos, clínicos, gastronómicos y tanáticos fotocopiándose a sí mismos como en un ciclo sin fin- ha sido suavizada, eliminando secuencias de transición y convirtiendo el periplo de Bateman en un precipitado recuento de muertes. Recurso narrativo tan estimulante y desconcertante como los utilizados por Ellis en su novela para encerrar al lector en un claustrofóbico espacio textual donde realidad y ficción se infectan y devoran mutuamente.De cerca y mirándola directamente a los ojos, "American Psycho" es, por encima de todas las cosas, el retrato de una paranoia desde dentro, generada por una sociedad enferma que no tolera bien los nuevos virus que no responden a patrones genéticos oficiales. En este sentido, Harron no puede resultar más coherente: después de todo, la Valerie Solanas de Yo disparé a Andy Warhol se parece mucho al Patrick Bateman de American Psycho. Además de estar interpretadas por excelentes actores -Lili Taylor estaba magnífica, pero lo de Christian Bale no tiene nombre-, ambas criaturas están condenadas a la incomprensión por la sociedad que las vio nacer. "American Psycho" podría ser, pues, la prolongación del fatalista Scum Manifesto de la Solanas: el nihilismo de la célebre frase final del libro de Ellis -esto no es una salida- se corresponde con el nihilismo de la frase final -esta confesión no significa nada- de la película de Harron. Nada significa nada para los habitantes de una cultura ensimismada, que se conforma diluyéndose en la sangre de sus propias víctimas.>>Para cínicos, desalmados y psiconostálgicos de los 80.Lo mejor: la confesión telefónica de Bale.Lo peor: la película necesitaría un poco más de arrojo visual, ¿no?