Dirección: John Lasseter
Reparto: Don Rickles (Sr. Patata), Joan Cusack, Tim Allen (voz), Tom Hanks (Woody)
Título en V.O: Toy Story 2
Nacionalidad: USA Año: 1999 Duración: 92 Género: Animación Color o en B/N: Color Guión: Rita Hsiao, Doug Chamberlin, Chris Webb, Andrew Stanton Música: Randy Newman
Crítica
Hace cinco años, ese visionario en toda regla que es John Lasseter lanzó dos predicciones, pero solo una de ellas resultó acertada. Se equivocó al aventurar que la secuela de su Toy Story iba a ser uno de esos productos directos a vídeo con los que el estudio Disney acostumbra a rentabilizar sus éxitos animados. Pero, por otro lado, dio en el clavo a la hora de acuñar la frase-emblema de uno de sus personajes ðBuzz Lightyear: Hacia el infinito y más allá- porque, quién sabe si sin querer, forjó un rotundo eslogan de empresa: esa es la dirección que parece haber tomado su estudio Pixar... Irreprochable, tan compleja en su andamiaje como ligera en su apariencia, Toy Story 2 solo es inferior al original en la medida en que este creó de la nada su prodigioso universo de ficción y sus carismáticos pobladores. La secuela basa buena parte de su instantáneo encanto en el reconocimiento ðque no en la reiteración-, pero consigue sumar a su elenco virtual un puñado de carismáticas nuevas presencias ðen especial, el pack de compañeros countryiniwestern de Woody- e introducir estimulantes mejoras técnicas, como la que atañe a la representación de los personajes humanos: el villano coleccionista es, en este sentido, memorable. Verdadera fiesta del color, de las texturas, del ritmo y del ingenio, sigue indagando, con mirada adulta, en esa vida secreta de los objetos que parece centrar el discurso autoral de Lasseter: por ejemplo, enfrenta a Buzz Lightyear con una singular experiencia del doble, en la que el héroe intergaláctico adoctrina a su imagen especular sobre su compartida contingencia... sobre su condición de meros juguetes. La audaz autoconciencia de los personajes adensa lo que podía haberse quedado en mero tour de force visual, relativizando constantemente el vuelo épico del relato y cincelando insólitos recovecos en el alma de sus personajes.Lo mejor: el descubrimiento de su pasado mítico por parte de Woody. Lo peor: el número musical de la vaquera Jessie, una aislada ruptura de tono.