Si había una trama que todos los seguidores de ‘Vis a vis’ estaban esperando cual oasis en el desierto, era el encuentro sexual entre Zulema (Najwa Nimri) y Macarena (Maggie Civantos). Una historia que se ha resuelto de manera apresurada en este capítulo y que resulta algo incongruente con el arco general de sus personajes a lo largo de toda la franquicia. El jaleote tiene lugar durante la Nochevieja antes del atraco, en la época en que las protagonistas comparten vida y caravana en un “matrimonio de conveniencia”, como ellas mismas lo llaman. Después de que Maca se cargue a golpe de escopeta a un grupo de chicos que las atacan, las dos se pegan un festín de éxtasis y dan rienda suelta a una pasión que, desde el punto de vista de guion, se presenta algo forzada. Sobre todo porque, si echamos la vista atrás a los otros seis capítulos emitidos, no ha dejado huella en ninguna de las dos… O, de momento, no se nota.

Aunque se habían dado pinceladas a lo largo de toda la temporada, la materialización se ha precipitado en un intento que parece ir más enfocado a satisfacer a una #MareaAmarilla que, cuidado, no se traga todo. No obstante, era necesario resolver la tensión sexual que había entre ambas, pero se hubiera agradecido que aportara algo más a su relación, más allá de ver a Zulema negociando con el narco el intercambio de la rubia por su hija. Habrá que esperar al último capítulo para comprobar si todavía hay algún giro que nos hace entender el por qué de esta línea argumental, de momento, poco aprovechada.

Y otra cosa que nos ha quedado clara en este episodio es que lo que verdaderamente nos interesa son ellas y, si me apuras, ellas dentro de la cárcel. El universo de Cruz del Sur era tan potente que es inevitable esperar más referencias o, por qué no decirlo, comparar. Y, aunque se ha vinculado a la familia que se aloja en el hotel con Sandoval (Ramiro Blas), la historia, que por otro lado toca temas muy necesarios como el bullying o el abuso de menores, parece pertenecer a otra serie. Y quizá ese sea el error: no partir de la premisa de que El Oasis es otra serie (ni mejor ni peor, distinta), cuyo único nexo de unión con la franquicia son sus protagonistas. Habrá que ver también cómo se resuelve la trama infantil y qué papel juega (clave, según pinta) Lucas (Ismael Palacios), el chaval objeto de las burlas de sus compañeros. Y lo mismo ha ocurrido con team México. El apoteósico clímax del suicidio de Kati (Alma Itzel Méndez) podría haber sido memorable, pero se ha quedado diluido porque la historia, en sí misma, ha ido perdiendo fuerza.

Es el momento de mirar hacia atrás y, a falta de la traca final, hacer balance de un epílogo que, para algunos era necesario, pero para otros quizá ha resultado prescindible. En cualquier caso, las protagonistas se debían y merecían una historia propia. Pero es cierto que ocho capítulos son muy pocos para que los personajes alcancen las dimensiones que tenían Sole (María Isabel Díaz Lago), Saray (Alba Flores), Rizos (Berta Vázquez) o Tere (Marta Aledo).

Ahora sí, empieza la cuenta atrás.



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Headshot of Juan Silvestre

Director digital de Fotogramas.es y el español vivo que ha visto y ve más cine español. Se mete 1,7 películas al día y escribe sobre ellas 40 horas a la semana desde hace 20 años. Y no solo cine patrio. Desde los títulos más indies hasta los blockbuster imprescindibles o lo más selecto de los festivales internacionales. Todo vale para alimentar su inagotable ansia cinéfila. Y, por supuesto, sin dejar de lado las series de televisión.

Por su grabadora ha pasado todo el 'star system' español… y gran parte del internacional. Desde que se licenció en Periodismo allá por… Bueno, desde que se licenció en Periodismo, ha trabajado en varias cabeceras de Hearst, como TP, Supertele o Teleindiscreta, antes de aterrizar en Fotogramas, curiosamente, la revista que le empezó a despertar su pasión por el séptimo arte desde bien pequeñito.

También es actor pero, a la espera del Goya Revelación, está felizmente encasillado en su papel.