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Entre turrones y mazapanes, Netflix nos ha colocado en la mesa navideña un plato mucho más violento que lo que nos pone escuchar en bucle el Burrito Sabanero. Y es que ha decidido que estas fechas (ya sabéis, tan señaladas) sean las propicias para estrenar la segunda temporada de 'El juego del calamar'. No es mal plan, pues aunque no sea una serie azucarada para ver con niños, en estos días vacacionales siempre encontramos un momento en el que lo que necesitamos es despejar la mente de tantos buenos propósitos.
Ahí es donde entra estupendamente el regreso de la serie más vista de la historia de Netflix, que cumple a medias con el altísimo hype que había con ella. Como analizábamos el día de su estreno, no se trata de una mala secuela, pues aunque resulta algo reiterativa en cuanto a que vuelve a la misma fórmula del juego, no deja de ser lo suficientemente entretenida para que la veamos casi de una tacada.
¡Spoilers de la temporada 2 de 'El juego del calamar' a continuación!
A lo largo de estos siete episodios, 'El juego del calamar' no ha escatimado en violencia, desde esa búsqueda del hombre del traje que se salda en una versión muy particular y sangrienta del Piedra, papel o tijera menos uno, hasta los juegos que ya vemos con todos los participantes implicados, como el pentatlón del episodio 4 (uno de los más emocionantes de la temporada) o el juego de hacer grupos del 6 con esa plataforma giratoria y la canción que lo acompaña que seguramente pronto se vuelva icónica. Sin duda, una nueva demostración de imaginación macabra.
Sin embargo, esta segunda entrega presenta un gran problema que se acentúa cuando llegamos al final: lo que nos han vendido como una temporada es, en realidad, la mitad de un todo. Y es que después del éxito de la ficción surcoreana, inicialmente pensada como una miniserie, se dio luz verde a dos temporadas más, la segunda y la tercera, con las que concluiría para siempre. Pero la segunda temporada no tiene entidad por sí misma, sino que la historia se detiene de forma abrupta.
Entre el episodio 3, cuando Seong Gi-hun se adentra en una nueva edición del juego, y el 7, cuando arma su motín, tenemos la sensación de estar viendo la misma serie que hace tres años con ligeras variaciones (diferentes personajes y distintos juegos). Es entonces, a partir del último, cuando todo cambia y los jugadores se enzarzan en un tiroteo contra los organizadores (que nos recuerda a una película de indios, con los enmascarados cayendo como moscas), liderados por el protagonista. Y por eso es una pena que, cuando por fin la historia toma un derrotero innovador, el relato se detenga y quede en un interrogante.
Esta sensación de que la temporada 2 está a medias no solo se hace palpable en la trama principal, sino también en la de Hwang Jun-ho, el policía que está tratando de dar con la localización de la isla donde transcurre el juego. Le vemos dando paseos por el monte, le vemos viajar en barca, pero él y sus hombres armados hasta los dientes no tienen ningún tipo de avance en su trama: es fácil imaginar que solo están haciendo tiempo hasta que les toque entrar, como la caballería, a salvar al héroe Seong Gi-hun en el momento indicado.
Por ello, esta segunda tanta de episodios nos deja un poco chafados y preguntándonos: ¿Nos ha estafado Netflix? Pues un poco sí, porque no es una temporada completa, sino que han producido una secuela que han partido en dos (aunque esta vez lo llamen temporadas y no "partes", como hace Netflix con otras series). Nos hemos quedado con la miel en los labios. Al menos, no habrá que esperar otros tres años para la temporada final: se estrena en 2025.
Nací en Wisteria Lane, fui compañero de piso de Hannah Horvath y 'Chicago' me volvió loco porque Roxie Hart soy yo. Tengo la lengua afilada, pero, como dijo Lola Flores, "me tenían que dar una subvención por la alegría".